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Por: Pedro Medina 2005
Colombia es un país de grandes brechas y de gente apasionada. La gente apasionada de Colombia tiene el gran reto de construir puentes para acortar las brechas. Miremos algunos ejemplos.
Maria Poch, colombiana, Coach y Consultora hace un taller con una empresa y les pide que indiquen 5 cualidades positivas que tienen sus colegas, les cuesta mucho trabajo hacer el ejercicio y piden hacerlo con 5 defectos.
Maria Antonia Trujillo, colombiana, estudiante de 14 años que vive en Arabia Saudita escribe un poema sobre como se sonroja cuando le preguntan sobre su país por que no encuentra nada positivo para decir. Se frustra porque no sabe cómo venderle a sus compañeros la idea de que vengan a visitar Colombia.
Roberto González, colombiano, exportador de confecciones, encuentra que para vender sus productos de alta calidad en una feria textil en los EEUU, necesita rebajar el precio.
Miguel Rodriguez, colombiano que trabaja en una firma de inversiones, encuentra más fácil vender su portafolio de inversiones en el exterior que las inversiones de Colombia a pesar que las últimas muestran unos rendimientos superiores.
Walter Perez, colombiano que vive en Ft Lauderdale, Florida, dice a todo el que le pregunta de donde es que el es venezolano. Así evita los chistecitos sobre su país de origen.
Estos y cientos de casos que ocurren todos los días muestran una enorme brecha entre percepción y realidad en Colombia. Por esa brecha se nos cuelan cientos de oportunidades que van a parar en otros países. Por esa brecha, vemos que a pesar de que este año lograremos un millón de turistas, US$5,000 millones en inversión extranjera, y US$20,000 millones en exportaciones, la economía solo crecerá en un 4%.
En esa Colombia que se está reinventando, aquel que sea bueno eliminando brechas para acortar caminos, será muy valioso. Es vital construir puentes en un país lleno de fracturas y fisuras, lleno de brechas…
Entre la ciudad y el campo
Entre el pelo gris y el pelo verde
Entre los que tienen el conocimiento y los que lo necesitan
Entre los que tienen el capital y los que lo necesitan
Entre los que tienen comida y los que tienen hambre
Entre los que conocen mundo y los que necesitan conocerlo
Entre los que saben mercadear y los que necesitan mercadeo
Entre los científicos y los emprendedores
Alfred Hischman, Economista de Princeton, bautizó lo que nos pasa a los colombianos como la fracasomania. Esa fracasomania se manifiesta en los comportamientos del casi - la casi victoria, el casi negocio, el casi éxito, el casi gol; se manifiesta también en paradigmas que nos bloquean. La fracasomanía ahonda las brechas.
Pero al margen de esos paradigmas, al margen de esa fracasomanía, al margen de las brechas surge una Colombia que se está reinventando al frente de nuestros ojos.
Miremos 3 ejemplos:
Juan Pablo Figueroa, un joven barranquillero estudiante de la Universidad del Norte quien está haciendo su práctica empresarial en Bogotá, se encuentra aburrido en un bus, y se inventa la forma de hablarle a todos los pasajeros sobre esa Colombia apasionada y el rol de la juventud en ser catalizadores. A partir de esa experiencia gatillo, arma un proyecto con un cuentero - Colombia - Un Solo Cuento y juntos entretienen a pasajeros en buses y los empoderan para hablar de Colombia con pasión.
Katherine Bach, abogada, se especializa en el Protocolo de Kyoto y decide inventarse formas de lograr desarrollo económico hacia Colombia, aprovechando nuestra riqueza natural. Katherine cuenta su cuento con pasión, con pilera, con entusiasmo.
Javier Sanchez, taxista, anda con un álbum de fotos de toda Colombia, con copias de artículos publicados por Yo Creo en Colombia y con su Cuaderno de soluciones donde tiene desde el lugar donde arreglan tacones de zapatos en 15 minutos hasta el café Internet que está abierto 24 horas. Cuando le pregunta uno por el Festival de la Panela de Villeta o la Granja Altamira de San Francisco, lo entusiasma a uno con sus conocimientos y pasión.
Gina Daza, emprendedora colombiana hace su tesis sobre la fibra de coco, inventa junto con su marido una máquina para sacar la fibra del coco y descubre grandes beneficios en su maleabilidad, en su dureza y en el hecho que es autoextinguible.
Como Juan Pablo, Katherine, Javier y Gina, cientos de colombianos están escogiendo ser arquitectos e ingenieros de su vida. Cientos de colombianos se están dando cuenta que para lograr acortar las brechas en Colombia, necesitamos lograr desarrollo económico. Para lograr crecimiento económico por encima de ese 4%, necesitamos lograr mas turismo, mayor inversión y más exportaciones; para lograr que nos visiten, compren nuestros productos o inviertan en nuestro país, necesitamos lograr que esas personas se enganchen emocionalmente con Colombia. Hablando de Colombia con pasión y mostrando hechos que respalden esa pasión es un gran paso en la dirección correcta.
Dicen que el opuesto de amor no es odio, como dirían muchos, sino indiferencia. El antónimo de pasión es también indiferencia. Nos conviene a todos los colombianos entender que todos somos factor de contagio positivo o negativo. Nos conviene también entender que sembrando, cosechamos… pero que debemos echarle agua y fertilizante a las maticas… y cuando la maleza crece, debemos deshierbarlas.
Pedro Medina
Presidente Fundación Yo creo en Colombia.