Sueño encantado

Por: Daniel Buritica. 2005.

"Muchos pasan la vida soñando con grandes éxitos, pero son pocos quienes despiertos luchan con coraje para hacer esos sueños realidad".

Hace algún tiempo comenzó un fenómeno si precedentes en nuestro país. Los colores de la bandera empezaron a tomar vida y de forma desenfrenada se posaron sobre todos los colombianos. Consciente de nuestra capacidad de trabajar, la bandera se abrazo a las muñecas de sus ciudadanos y en forma de cinta tricolor llego para quedarse. Pero pocos conocían su verdadera intención. Ella quería pasar de la muñeca al corazón de cada uno de nosotros. Hoy siento inmenso gozo al darme cuenta que fui testigo de este trascendental momento.

Fue el 8 de octubre de 2005, cuando 1500 jóvenes apagaron el televisor, salieron de sus casas y tuvieron la valentía de apadrinar a 1500 niños durante todo un día. Compartieron su existencia con ellos, jugaron, conocieron sus sueños, sus esperanzas, su realidad. Volvieron a ser niños y tiñeron el coliseo con hermosas sonrisas, cantos, algodones de azúcar y conjugaron versos con las miradas alegres de los pequeños que son parte de esta Colombia soñada. Fue todo un sueño encantado.

Al final de esta inolvidable jornada, después de haber saltado, bailado, reído, descubrí que ese día la bandera colombiana había conquistado 1500 jóvenes que habían dejado de llevarla en la muñeca pues la habían trasladado a sus corazones rebosantes de patria. Ese día descubrí que tanto niños como jóvenes asumieron el reto de colorear el futuro de Colombia. Y lo están pintando.

Lo están pintando y no de verde esperanza, porque somos la esperanza.

Lo están pintando y no de blanco paz, porque eso seria colorear el presente.

Lo están pintando de amarillo. Y no es ese amarillo que representa el oro de tiempos pasados, este nuevo amarillo es el que se puede ver en el brillo de los ojos de aquel que con pasión trabaja por Colombia.

Lo están pintando de azul. Y no es ese azul que representa los mares y los ríos de Colombia. Es el azul de la fuente que brota del corazón de los colombianos y esta acabando con esa sed de venganza y destrucción.

Y lo están pintando de rojo. Y no es ese rojo que representa la sangre derramada por nuestros antepasados, porque esa sangre se la llevo el viento y la convirtió en canción. Una canción que hace vibrar este espíritu que se alimenta de la nueva sangre que corre por nuestras venas y que ahora, esta pintada con el tricolor colombiano.

Ayúdanos a colorear el futuro de Colombia.

Daniel Buritica
Director red colombiana de jóvenes, RECOJO.