Por: Pedro Medina. Abril de 2006.
Don George, el editor en jefe de la guía de viajes, Lonely Planet produjo recientemente un listado de los 10 lugares mas apetecidos para visitar en el 2006. !Colombia es uno de ellos!
Estamos en medio de un cambio de paradigma con Colombia. Ese cambio está iniciando en Colombia pero como en el caso de Don George, ya está teniendo eco internacionalmente.
¿Cómo se construyen los paradigmas? La principal forma como se construyen es mediante las historias; pueden ser historias que uno vive o que escucha. Esas historias, contadas de persona en persona, se convierten en los modelos, mapas mentales o paradigmas de una comunidad.
El viejo paradigma del CVY (Como Voy Yo) está siendo reemplazado por el CVT (Cómo Vamos Todos) y el paradigma de escasez está cediendo ante un paradigma de abundancia.
El CVT empieza a manifestarse en las acciones y actitudes de nosotros cada día. Estábamos en el round point de la 100 con 15 con un compañero en su carro. Llega un muchacho de estos que limpian los vidrios y echa un chorro de agua en el vidrio son una botella plástica. Mi compañero, con su mano, le hace un gesto para que no se lo limpie. El muchacho insiste, entonces mi amigo le dice, bueno, adelante. El muchacho limpia el vidrio y lo hace muy bien secando hasta la última gota del parabrisas. Mi compañero se revisa los bolsillos, pero no tiene dinero. Yo tengo una moneda de 500 pesos. Abro la ventana le digo al muchacho: "limpió muy bien el vidrio, muchas gracias. Solamente tengo 500 pesos para darle", entonces el muchacho me dice: "No, tranquilo". Su expresión invitaba al diálogo y el semáforo seguía en rojo, así que le digo: "Oiga maestro, sabía usted que en un mundo que se está secando Colombia es el sexto productor de agua". Él me respondió: "O sea que cuando yo limpio el vidrio con este aparato, le estoy ahorrando agua a todos los colombianos".
El paradigma de abundancia empieza a verse en la forma como acogemos retos, en el tamaño de los andenes, en el crecimiento del turismo, las exportaciones y la inversión y en la apertura mental que nos impulsa a compartir conocimientos. Hernando Niño es un campesino de Turbay, Santander. El ha ayudado a montar 546 granjas autosostenibles. En su granja piloto en San Francisco, Cundinamarca, tiene 81 productos diferentes desde cuy hasta mangostino. Trasforma su riqueza produciendo 37 derivados de estos productos. Con una generosidad impresionante, comparte sus conocimientos con sus visitantes.
Debemos repensar a Colombia como un país rico. Recordemos que hay cuatro tipos de capital: natural, físico, humano, y social. En capital natural, tenemos los ABC’s (Agua, Biodiversidad y Combustible). El capital físico también es abundante, si usamos efectivamente lo que tenemos, si compartimos lo que nos sobra, si observamos alrededor nuestro cuantos edificios desocupados, cuantos terrenos baldíos, cuanta tecnología, herramientas y maquinaria subutilizada, cuanto dinero produciendo nada, y si a todo eso le sumamos los 50 a 70,000 millones de dólares de dinero legal de colombianos que se estima existe fuera de Colombia. El tercer tipo de capital es el capital humano. Los colombianos somos: creativos, interesantes, energéticos, apasionados, curiosos, trabajadores, orientados a la familia, alegres. Y contamos con 5 millones de colombianos afuera que representan un potencial inimaginable.
El reto grande en Colombia está en construir el cuarto tipo de capital, el capital social. Capital social es la red de relaciones que tienen la gente, la confianza y reciprocidad que se construye a través de esa red, y el libre intercambio de ideas, relaciones, apoyo, poder y recursos que se logra gracias a esa confianza. El capital social incrementa con el tamaño y diversidad de las redes y con acciones diarias que cada uno toma para conectar hoyos en las redes. Recientemente, iba a Armenia y me tocó al lado un ingeniero forestal experto en guadua. Tuvimos una conversación deliciosa. Me contó que Simón Vélez, el arquitecto colombiano, está construyendo un hotel en guadua colombiana en la China. Regresé a los dos días a Bogotá y tomé un taxi en el aeropuerto. Me enteré que el taxista era ingeniero forestal quien también investigaba la guadua pero se le había acabado el dinero de la investigación. Conversando con el, noté que el tema de la guadua le apasionaba. Esa noche, conecté a los dos ingenieros forestales por Internet. Al día siguiente, me copiaron sus respuestas y observé que los dos tenían intención de conocerse.
En esa Colombia que estamos reinventando, aquel que sea bueno eliminando brechas para acortar caminos, será muy valioso. Es vital construir puentes en un país lleno de fracturas y fisuras. Las fracturas y fisuras se convierten en brechas, algunas de ellas bien conocidas…
Según el Estudio Colombiano de Valores, el 68.4% de los colombianos opinan que si el otro pudiera, se aprovecharía de ellos. Existe entonces una tendencia a no conectarse con otros, a no involucrarse. Me decía Francisco Rodríguez, estudiante de 17 años del Colegio San Carlos, "uno es igual de culpable por desinterés y apatía que el terrorista que está desangrando este país. Este país dejó de oír a su juventud…dejó de oír a sus viejos…ahora solo se oyen a si mismos."
Si bien esta percepción existe, según el Estudio Mundial de Valores al cual pertenece el estudio colombiano, Colombia es el país del mundo donde más ha incrementado la confianza en los últimos 4 años.
Seamos parte de este cambio paradigmático. Conectémonos con extraños, construyamos confianza y reciprocidad cada día. Aprendamos a compartir de lo que nos sobra. Mostrémosle a esos extranjeros que nos visitarán una nación con espíritu de abundancia.
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