Al oído de las madres

Por: Luzmila Grajales. junio de 2006.

"Dadme buenas madres y me daréis patrias grandes." Napoleón

Desde que a las mujeres nos dieron la ciudadanía, hemos conseguido, a base de esfuerzos, hacernos sujetos de nuestra existencia y sujetos sociales. Pero aún  hay rezagos  de la historia que se deben superar. En muchos aspectos, la mujer en Colombia  necesita  ponerse al día  como persona  y como ente social.

Nos falta aún más conciencia  y claridad de lo que realmente somos, queremos y podemos  ser  y  lograr en nuestra sociedad. A nuestra contribución  le falta el toque de mujer más contundente para conseguir  cambios fundamentales en el acontecer del país. Necesitamos una remodelación, una reconfiguración, un retoque que permita visualizar nuestro aporte femenino, no como un rasgo de narcisismo sino como eso que somos, diferentes a los varones, ese arreglo floral bien ubicado para  regocijo de todos. No queremos demeritar lo hecho, ni los valiosos aportes de las mujeres que se han comprometido en lo público y comunitario, tenemos ejemplos de mujeres maravillosas desde la independencia hasta nuestros días. También han habido madres maravillosas y ejemplos para todas, para quienes van nuestros reconocimientos.

Hoy debemos ocuparnos del papel indelegable de la mujer: Ser la madre de los humanos. El ser que contribuye con sus cuidados a que el cachorro humano llegue a adulto con una reserva importante en experiencias que lo  nutrirán  por toda  la vida; esa persona que enseña las primeras pautas de convivencia, que da amor y por lo tanto enseña a amar; que con su devoción sostiene, acuna, alimenta y cuida.

Podemos afirmar que las mujeres todas: ¿Tienen un entorno favorecedor de su desempeño como "madres suficientemente buenas"?  Pensamos que no. Son muchos los obstáculos por vencer, los últimos tiempos han estado muy teñidos de agresión; violencia y otros males. Tenemos muchas tareas por realizar si queremos mejorar nuestro paisaje.

Aunque el panorama deja ver dificultades, nos indica que  tendremos  que trabajar con mucha dedicación y empeño, contando con características  específicas de nuestro género para no desistir de aportar lo que tenemos, y poder ser eficientes en la ayuda al esclarecimiento de los alcances de la función materna, y ayudar a crear las condiciones para que ello sea posible.

Desde la Fundación Yo Creo en Colombia, con el programa "Por qué creer en la mujer colombiana", estamos empeñados en dar esta batalla. Creemos que se puede concebir un mejor modo de estar para ayudar a incrementar la conciencia de la identidad de mujer, con todos los atributos y posibilidades en el mundo actual, para que su desempeño materno no se vea menguado ni estropeado, por las estructuras sociales que tenemos y que deben ser mejoradas para que cumplan con la mínima equidad necesaria, y así contribuir a la buena marcha de la sociedad.

Consideramos que el aporte de la mujer en la cosa pública es necesario, como también el mejor entendimiento de lo que representa en cualquier Sociedad. Creemos que aún no hemos llegado al conocimiento óptimo de su realidad como persona individual y social. En lo que se refiere a su función específica de madre, también hay mucho por saber, porque con el conocimiento de los hechos fisiológicos de la reproducción, embarazo, parto, lactancia, etc., no es suficiente, debemos ocuparnos de la vida psíquica desde el nacimiento y así la tarea será mucho más eficiente para mejorar los estilos de crianza.

Los desarrollos de la ciencia y la tecnología, unidos al interés que tiene actualmente la mujer en estudiar y capacitarse en diferentes disciplinas científicas y tecnológicas, nos autorizan para hacer nuestras afirmaciones. Es importante saber que las ciencias de la conducta humana han avanzado, y nos han enseñado que los modelos de crianza se han mejorado gracias a los estudios científicos probados en la práctica. Nuestra tarea entonces, implica ponernos al día en las realidades que desconocemos y aportar al país las herramientas para cambiar la situación de nuestro paraíso, ese que nos merecemos, y que las mujeres no hemos explotado de la forma en que deberíamos, y que tenemos la obligación de reparar.

Luzmila Grajales
Médica sicoanalista grupo: ¿Por qué creer en la mujer colombiana?