El camino de la vida

Por: Camilo Andrés Aljure Saab. julio de 2006.

"Cuando nuestra mente es abierta, con seguridad veremos retos y oportunidades en donde otros pudieran ver sólo problemas e imposibilidades". Durante mi adolescencia, transcurrida en Neiva, pensar en caminar 15 cuadras era, realmente, algo salido de contexto. A mi llegada a Bogotá ese paradigma empezó a modificarse. Las características de una ciudad capital de país, con millones de habitantes y largas distancias, sumadas a las condiciones propias que rodeaban a un muchacho en su transición de estudiante a profesional,  me llevaban a caminar diariamente no menos de tres Km sin problema alguno.

Luego, este paradigma continuó modificándose al vivir y viajar fuera del país. Testigos de este proceso de cambio mental fueron lugares como Toronto, donde se encuentra la calle más larga del mundo, Young street, con más de 1.800 Km de largo, casi el doble de la distancia entre Bogotá y Cartagena.  Egipto, país atravesado por el río Nilo, el más largo del mundo, con 6.671 Km de longitud, más de cuatro veces la extensión del río Magdalena. O Barcelona, en España, país donde se encuentra el famoso camino de Santiago de Compostela que es recorrido a pie por mucha gente en sus casi 800 Km a lo largo de la cornisa cantábrica al norte de este país.

Fue precisamente con mi recorrido parcial por el Camino de Santiago, donde mi paradigma de caminar se transformó completamente. Pasé de considerar como "una osadía", el hecho de caminar 15 cuadras, a ver como posible ¡y hacerlo! el caminar 200 Km en tan sólo una semana, por cerca de 7 horas al día con un promedio de 30 Km diarios. Esto sumado a la carga adicional de una mochila con 9 Kg y sin la presencia de ningún equipo especial más allá de unas buenas botas y uno que otro truco como el de embadurnarse los pies con vaselina para evitar las ampollas. Y si ésto pudiera parecer demasiado, no pierda de vista que los indios Tarahumara, al norte de México, corren hasta 70 Km diariamente

Pues bien, comparto esta historia con usted y, especialmente, con quienes pudieran llegar a  opinar que "no se puede" porque esta experiencia me demostró, de una manera diferente, que ya sea como persona, como colombiano o ¡como uno quiera! son fundamentalmente las barreras mentales y culturales las que nos limitan para contemplar como posible y válido, lo que hoy, por las razones que sea, consideramos como imposible o inaudito y ¡sobre todo! las que, en esencia,  nos paralizan para alcanzar nuestros objetivos y nobles ideales.

Camilo Andrés Aljure Saab
Consultor organizacional, catedrático y estratega de comunicación