Colombia festiva

Por: Monica H. de Escallón. agosto de 2006.

Quiero a mi Patria, por eso canto y bailo, le escribo, la lloro y le rezo. Colombia es auténtica, es mestiza, mulata, negra y blanca, y tiene colores de expresión.

Nuestra Colombia es especial. Su posición geográfica, topografía, variedad de climas y vegetación, logran en conjunto formar paisajes irrepetibles y de inigualable belleza.

Son sus habitantes, gentes del común, con su inquietud, creatividad, desorden, ambiente, dolor y fortaleza, quienes imprimen a Colombia su gracia, su especial encanto, su singular garbo, su sello de vida.

Pertenecemos y somos dueños del mejor país del mundo, por eso debemos defenderlo, protegerlo, amarlo y elogiarlo. ¡¡¡Que viva Colombia, que vibre todo el año!!!!

La Costa Caribe, el Pacífico, la Zona Cafetera, la Zona Andina, los Llanos Orientales, las Islas, los resguardos indígenas, cuentan con cantidad de celebraciones: a las cosechas, a los muertos, a las flores, a los santos, al espanto, al viento, al divi-divi, al café, al agua, a la papa, al mico y al perico. El colombiano le canta y le baila a la vida.

Cada día del año hay un motivo de celebración: festivales de poesía, teatro, música, baile, cine y canto; conciertos y desfiles; ferias de las flores, del caballo, del libro, de la cachama y del pulgón.

Las celebraciones en Colombia, son manifestaciones del alma colectiva, es la necesidad sentida de unirnos por la historia, el rito y la tradición; es compartir un sentimiento, sintonizarnos en una misma vibración o deslizarnos en una misma dirección.

Quizás percibimos que en las celebraciones estamos todos del mismo lado, evitando la guerra y consiguiendo la paz; todos nos sentimos uno solo, fuertes, seguros, agradecidos con la vida y el país. Pareciera que la naturaleza humana necesitara de la muchedumbre, la bulla, el desorden, la desenfrenada libertad para sentirse en conjunto perdonada de toda culpa, para olvidar por unos instantes sus responsabilidades y subirse en la nube de lo espontáneo, etéreo y superficial, consiguiendo así la tranquilidad espiritual que tanto anhela.

Festejar es compartir un baile, una leyenda, una copla, una romería un mito, la música y el color, una venia y una canción; es la parranda, la procesión, la riqueza de ornamentos, el desfile y el disfraz, es la ocasión de contagiarnos de un sentimiento de emoción.

Alegría es el espíritu del hombre, en la conciencia y la inconsciencia; es expresión, es el bien sentir, es desinhibirse, alcanzar y participar la plena felicidad. Es vivir el pasado y el futuro en el feliz presente. Es sentir viva la vida, con energía, con bailes, rezos y risas... Todos buscando diversión.

En las fiestas, ferias, carnavales, peregrinaciones, y paradas de Colombia siempre encontraremos una amable sonrisa, un acogedor abrazo, un dicho, un refrán, un corazón generoso, una canción regional, el joropo, el bunde, o una cumbia; un padre de pueblo, un canasto con olor a tierra, un tinto o una pola en un café, un rosario, las palomas de la plaza, el tejo, la rana, el naipe, voladores, bandas y algodón de azúcar, el tiple y el trombón, el aguardiente y el ron... Todos buscando distracción.

Somos colombianos, devotos y rezanderos, supersticiosos, trabajadores y aventureros, descomplicados y facilistas, dicharacheros, espontáneos, sentimentales y nostálgicos y siempre, siempre estamos pensando en la familia y la diversión.

¡Que Dios nos guarde y bendiga a Colombia por su belleza, ambiente y su folclor!

¡San Juan!...Y vamos a bailar, al son de este joropo, la vida hay que gozar! ... ¡San Juan!

Monica H. de Escallón
Introducción a la Exposición de Flores del Club de Jardinería que se llevará a cabo en su sede del 8 al 9 de septiembre de 2006. El tema de la Exposición se basa en las diversas festividades que se llevan a cabo en Colombia.