Por: Pedro Medina. Julio de 2006.
Un magnifico jefe que me ayudó a formar, tenía un mal habito (no hay jefe perfecto); tomaba todas las llamadas que le hacían cuando estábamos reunidos. En esa época, yo estaba a cargo de las exportaciones de la empresa y un día, luego de la tercera llamada que él tomó, yo me paré y me fui a hacer una llamada internacional. Mi jefe me llamó y me dijo, "estábamos en Reunión y tú te fuiste"; yo le respondí "discúlpame, tu te fuiste primero". Nunca me lo volvió a hacer.
Me impresiona como Colombia un país que está ad portas de una revolución silenciosa en cuanto a sus incrementos en turismo, exportaciones e inversión extranjera siga siendo un país donde aún no entendemos la importancia del aquí y ahora, de estar presente en cuerpo, conciencia, alma y razón.
Me impresiona también como hablamos de productividad y competitividad y no nos damos cuenta como nuestra falta de coherencia, enfoque y las señales que enviamos con nuestras acciones carcomen la estructura básica que permite que una sociedad produzca y construya confianza.
Recientemente tenia una reunión con un aliado estratégico; la persona llegó una hora tarde y tomó 7 llamadas en una reunión de 90 minutos.
En cuatro ocasiones arrancó una conversación con otra persona mientras yo estaba exponiendo una idea. En cada una de estas instancias sentí que la energía se me iba.
Luego me dijo "que pena" y todo "quedó bien" en su mente; en la mía todo quedó mal. ¿Qué quedó mal? Quedó mal lo que con tanta dificultad hemos construido para lograr una alianza sinergística - quedó mal la confianza.
Recibí varias señales de esta persona que las interpreto como manifestaciones en detrimento de la confianza, Reconozco que se derivan de percepciones mías, pero la percepción se vuelve realidad.
Percibí que todo era más importante para mi aliado que su aliado. Recuerdo las palabras del famoso periodista Villar Borda, describiendo a su padre, un celebre maestro quien estando con un grupo de estudiantes recibió una llamada del Presidente de la Republica y le mandó a decir que se la devolvía porque estaba con unos estudiantes.
Percibí que mis opiniones no valían. Al no escuchar activamente e interrumpirme constantemente, el proceso de entendimiento se vio truncado y solo una fracción de mis ideas fueron escuchadas.
Percibí una violación a la dignidad humana. Si un intruso que simplemente toma el celular y llama es más importante que yo quien bloqueé mi agenda, me desplacé y estaba ahí en cuerpo, conciencia, alma y razón, percibo que no valgo para mi aliado.
Percibo además que algo que yo valoró mucho ya que es un recurso no renovable y del cual cada día tengo menos- mi tiempo, mi aliado no lo valora.
Estas señales me generan un fuerte cuestionamiento a futuro sobre mis intereses de participar en otras reuniones con este aliado. Me generan también reflexión sobre seis buenos hábitos que debemos desarrollar para lograr una colombia productiva y competitiva.
Todos tenemos las mismas 168 por semana, la diferencia entre los que las utilizan bien y los que no esta en la intensidad e imaginación con que planean y ejecutan su plan.
La intensidad es básica, si bien es importante conectar como seres humanos una vez lo hemos logrado es crucial ir al grano. Para esto sirve el QQL. La imaginación nos ayuda a lograr objetivos en tiempo muerto como los aeropuertos y los momentos de desplazamiento. La imaginación nos permite imaginarnos que haríamos con un poco más de tiempo libre; un presidente de un banco me decía recientemente que sueña con llegar la oficina a las 10 y salir a las 3 para tener tiempo para pensar.
Al tomarse tiempo para callar los ruidos y apaciguar la mente, la ideas sobre como resolver problemas y como aprovechar oportunidades fluyen.
Al tomar las ideas y alimentarlas con la imaginación, al eliminar las distracciones, al tener objetivos y tiempos claros lograremos hacer reuniones más cortas, más eficientes, más sinérgicas. Al hacer reuniones más cortas lograremos más tiempo para gozar la vida. Al hacer reuniones más sinérgicas y al enviar las señales correctas a los demás sobre la importancia del aquí y el ahora, construiremos confianza y eliminamos fugas de energía. Al construir confianza y concentrar las energías, lograremos construir la base para una Colombia productiva y competitiva.
Al lograr esa Colombia todos ganamos.
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