Resoluciones del 2006

Por: Pedro Medina. Enero de 2006.

Un norte claro es fundamental. Ese norte lo dibujamos en nuestra mente y, a veces, lo escribimos.  Al escribirlo, lo concretamos.  El artículo de resoluciones 2006 toma ese tema de las resoluciones y hace un paralelo con el reto que tenemos de crecer y transformar nuestra riqueza.

En el 2006, aprenderé del maíz - producto autóctono de nuestro continente – una lección cada mes y con esas lecciones, construiré mis resoluciones de año nuevo.  El cambio de año es una oportunidad de reevaluar y reenfocar, de reconectar y robustecer, de reconstruir y recargar.

El maíz es fuente de alimento, combustible y material para construir desde vehículos hasta empaques. Como el maíz, arrancamos cada año con una semilla que necesita cuidado. Como un cultivo de maíz con infinidad de plantas, Colombia necesita el cuidado de muchos. Lo nuestro es de todos y todos debemos construirlo y cuidarlo.

Al cuidar y construir lo nuestro, cada uno se beneficia.

Resuelvo entonces en el 2006, arar, sembrar, fertilizar, remover maleza, cosechar, transformar, comercializar y reinventar en Colombia…

En enero rastrillaré la tierra para remover lo que no necesito. Romperé paradigmas que ahogan mis sueños y confunden mis planes de acción. Reconoceré quien soy y para que sirvo.  Replantearé modelos mentales anticuados que no encajan con una Colombia en pleno renacimiento.

En febrero, rebuscaré terreno fértil para sembrar mis semillas; sembraré dos o tres semillas en cada hueco.  Replantearé mis sueños en ese terreno fértil que he preparado.  Revitalizaré aquellos alrededor mió a que hagan lo mismo, sabiendo que todos los colombianos somos factores de contagio.

En marzo, removeré la maleza que crece más rápido que las matitas de maíz. Rodearé mis iniciativas de ideas, gente y recursos constructivos y me desnudaré de excusas. Reactivaré alianzas con fuentes de conocimientos y recursos, entendiendo que en Colombia hay abundancia.

En abril, rociaré las plantas con abonos y fertilizantes.  Rebobinaré mis motores construyendo competencias y hábitos de organización, sabiendo que esas competencias y hábitos me permitirán transformar la cosecha abundante de Colombia.

En mayo, recogeré la primera cosecha. Reiré con gusto al ver las victorias tempranas de mis esfuerzos.  Recargaré mi energía y la de los colombianos alrededor mió compartiendo los logros.

En junio, repartiré la cosecha en los zarzos de mis vecinos para secar el choclo. Redireccionaré mi enfoque y esfuerzos de una etapa de cosecha a una de transformación. Reorganizaré mis recursos para transformar la cosecha abundante, agregándole valor. Repensaré mi rol en esa Colombia que cada vez exporta más valor agregado, más conocimientos, más materia gris.

En julio, reconvertiré el choclo seco en harina, cereal, jarabe endulzante, polímeros, almidón, alcohol y pegante. Reconquistaré mercados y clientes, vendiendo soluciones y valor agregado, derivados de investigación aplicada. Reposicionaré a Colombia con mis productos.

En agosto, reencontraré usos innovadores para el  amero y la tusa, la hoja y el tallo, la flor y la raíz. Reciclaré lo que me sobra sabiendo que la naturaleza no produce desperdicio.  Rascaré la tierra para ubicar lo que me falta. Reaccionaré a las oportunidades que abundan en una Colombia megabiodiversa.

En septiembre, reposicionaré mi producto ofreciendo soluciones integradas, construyendo demanda y ubicando nichos. Robusteceré los canales y las alianzas.  Reafirmaré la lealtad de mis clientes y proveedores en Colombia y afuera, construyendo confianza, confiando y siendo confiable.

En octubre, reinventaré mi industria creando modelos de inversión social que resuelvan los grandes problemas de nuestra Colombia. Repartiré lo que me sobra. Reevaluaré las oportunidades que esa Colombia con gente curiosa, alegre, trabajadora, inteligente y recursiva presentan. Reconvertiré mi comunidad construyendo conexión, capacidad y competitividad.

En noviembre, reajustaré mi modelo y lo replegaré. Repatriaré recursos colombianos - ideas, conocimientos, relaciones, competencias, tecnologías y dinero - para lograr sinergias y remesas sociales en el 2007.

En diciembre, regocijaré mi alma y espíritu disfrutando de una arepa de maíz con queso, un buñuelo y la sonrisa de mi gente.  Rumbearé y dejaré brotar mi alegría. Redondearé un excelente año repartiendo alegría, beneficios y maíz.

Y así, regocijándome, reajustando, reinventando, reposicionando, reencontrando, reconvirtiendo, repartiendo, recogiendo, rociando, removiendo, rebuscando y rastrillando, construiré una mejor Colombia. Así, transformando nuestra riqueza, logrando que con el maíz energicemos nuestra gente, peguemos lo que está roto, alimentemos nuestros vehículos y maquinaria y construyamos soluciones, lograremos capitalizar el 2006.

Pedro Medina
Presidente Fundación Yo creo en Colombia.