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Por: Pedro Medina Junio del 2007
Dicen que los desiertos no tienen vida. Que son lugares desiertos de vida, desiertos de verde, desiertos de fauna... desiertos de energía. Dicen que los desiertos son como la gente sin sueños, sin pasión, sin luz en los ojos…lugares inertes.
Aquellos que hemos experimentado los desiertos colombianos sabemos que esto no es cierto. He conocido ya 2 de los desiertos colombianos – el de la Guajira y el de la Tatacoa y puedo afirmar que estos dos desiertos colombianos son un concierto de vida, de energía, de iluminación.
El desierto de la Tatacoa es un lugar para recargar las pilas, para resolver conflicto, para reconciliarse con la vida, para reflexionar sobre una docena de preguntas importantes para una nación en pleno proceso de reinvención:
Con tanto conflicto en Colombia, estoy convencido que al sentarse bajo la sombra de un Cují o un Algarrobo rodeado por ese paisaje que lo embriaga a uno de su belleza, y de cactus de todos los tamaños y formas, reconoce uno que el corazón duro es importante en el cactus pero no en los seres humanos.
Estoy convencido también que en un mundo con 55 millones de personas observadores de pájaros, gente jubilada con dinero, el poder invitar a este turismo sensible a visitar este lugar mágico es una magnífica idea. Estoy convencido que al descubrir lugares mágicos como estos, verdaderos conciertos de armonía, de naturaleza y de energía, se reconcilia uno con la vida, con Colombia y con uno mismo.
Por último, estoy convencido de que ese comentario que me hizo, Angel Alberto Clever, un personaje del desierto de la Tatacoa sobre el culanche, ese licor del cactus, aplica para todo el desierto. Nos dijo Clever, El culanche es bueno para subir a las nubes…después usted verá como se baja. Después de experimentar estos desiertos, siento que el desierto es bueno para subir a las nubes…después usted verá como se baja. ¡Cuando se baje, cuente el cuento! Y es importante contar el cuento porque el cuento que no contamos, no cuenta. Al contar el cuento, entusiasmamos a los colombianos y extranjeros a que visiten estos lugares y descubran porque Colombia es el secreto mejor guardado del mundo.