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Por: Juan Pablo Figueroa abril de 2007
Resulta que una vez, hace muchos años, se reunió un grupo de cocineros en Cartagena para participar en el concurso que elige al mejor cocinero del mundo. Había un cocinero Alemán, un cocinero Italiano, un cocinero Francés y un cocinero Colombiano. Como todo concurso, este tenia un juez; y este era brasilero.
Cuando llegó el día del concurso, el juez brasilero decidió que la receta que iba a ser evaluada iba a ser un pudín de chocolate ya que este era un postre que se encuentra en todo el mundo. Así las cosas, a cada cocinero le dieron los ingredientes para que hicieran el pudín de chocolate. Cabe subrayar que a cada cocinero le dieron los mismos ingredientes y en igual cantidad; a todos le dieron la misma cantidad de azúcar, de harina de chocolate, etc. Antes de que comenzaran a hacer el pudín, el juez dio las especificaciones del concurso, recalcó que el tiempo para tenerlo listo eran tres horas y que si alguno de los cocineros usaba algún ingrediente distinto a los dados por el concurso seria eliminado. Todos los cocineros estuvieron de acuerdo y se pusieron manos a la obra con mucho empeño.
Pasaron las 3 horas y el juez brasilero dío un pitazo similar a los que dan los árbitros de fútbol cuando se cumplen los 90 minutos de juego. La verdad no hubo ningún problema porque todos los cocinero ya habían terminado la receta con un poco antelación. El juez mando a los cocineros a descansar por 10 minutos mientras se alistaba la mesa en la cual se iba a servir los 4 pudines. Paso el tiempo y los cocineros se presentaron ante el juez para ser evaluados. El juez, muy estilizado, tomo 4 cucharitas de postre; 4 cucharitas de plata y muy brillantes, las más costosas del mercado, ya que esas eran las que el juez quería utilizar para calificar y elegir el mejor cocinero del mundo.
Llego el momento de la verdad, y el juez comenzó por probar el pudín del alemán. Tomó una cucharita y probó. Pasaron unos segundos y le dice el juez al cocinero Alemán: “En verdad que me ha gustado tu pudín, es el primero que pruebo pero estoy seguro que estará entre los dos mejores al menos, está muy bueno”. Luego se acerco donde el Italiano y realizó el mismo procedimiento, lo probó y le dijo: “Mira que he probado pudines de chocolate en mi vida, y este está muy bueno, pero tiene un pequeño inconveniente, me sabe igual al que preparó el Alemán”. Claro, era de esperarse, todos utilizaron lo mismos ingredientes.
Luego el juez se dirigió hacia el pudín del francés; y este a su vez (el francés) se reía y estaba muy seguro de que el iba a ser el ganador debido a que los franceses son los padres de la repostería en el mundo. El juez tomó la cucharita y probó, se sorprendió del sabor del pudín del francés, pero no por lo bueno sino porque esperaba mucho más del francés por ser ellos padres de la repostería en el mundo. El juez le dijo: “esperaba mucho más del tuyo, la verdad es que me sabe igual a los otros, hasta ahora no hay ganador todos me saben a lo mismo.
Finalmente se dirigió hacia el colombiano con la última de las 4 cucharitas de plata. Probó el pudín y lo primero que le dijo el juez al colombiano fue: “Hiciste trampa. Este pudín me sabe distinto que el de los otros cocineros, de seguro utilizaste un ingrediente no permitido. Si no hubieras hecho trampa te aseguro que habrías ganado.” En ese momento el colombiano se sorprendió y le dijo: “Yo no hice trampa, yo utilice los mismos ingredientes que los demás cocinero usaron”. Luego el juez le respondió: “mira, lo único que tengo claro es que hiciste trampa, pero también déjame decirte que es le mejor pudín que he probado en mi vida, me lo voy a llevar a mi casa porque a mi hija le encanta y se que a ella también le va a parecer el mejor del mundo”. En ese momento el colombiano casi con lagrimas en sus ojos le dijo al juez: “Mira, te voy aceptar algo, si hice trampa. La verdad es que utilicé un ingrediente de mas, un ingrediente que ustedes la gente del concurso no me dio. Es un ingrediente que nada mas se encuentra aquí en Colombia, un ingrediente que tenemos todos los Colombianos”. El juez lo escuchó pero no tan atento porque se estaba comiendo un pedazo del pudín del Colombiano, pero aun así el juez le pregunto que cual era ese ingrediente, que el lo quería para llevárselo a Brasil y sorprender a todos con un pudín similar. En ese momento el colombiano le dijo, ese ingrediente se llama Pasión, porque Colombia es Pasión.