Por: Jorge Mauricio Bonilla R. Julio de 2007.
La vida trae consigo sorpresas, sin importar la edad, o el sexo, siempre nos enfrentaremos a situaciones inexplicables y emocionantes. Traigo al caso una persona de 50 años joven, tierna, dulce y muy bella. Su apodo de toda la vida es “KIKA”.
Con motivo de la celebración de su cumpleaños, decidí que el mejor regalo era llevarla a Guateque (Boyacá), ese pueblo donde nació, aquél que dejó cuando tenía tan solo 6 años de edad y que no visitaba desde entonces.
Antes de ir le pregunté, ¿cómo es Guateque? Y me dijo: Es un pueblo que debe ser feito y pequeño dijo, pero tengo muchas ganas de ver la casa donde viví, aún tengo algunos recuerdos.
Luego de dos horas, vimos un letrero que decía “Guateque, puerta de oro del Valle de Tenza” y ella gritó contenta ¡llegamos, llegamos a Guateque!
Llegamos pensando que íbamos a encontrar un pueblito feo y pequeño y me sorprendí al ver un pueblo que no era ni pequeño ni feito, al contrario, era muy lindo. Llegamos al Parque Central donde los árboles y la gente agradaban la vista. Vimos que tenía una Iglesia imponente y que el Palacio Municipal era majestuoso. Llegamos al hotel, que entre otras cosas era muy agradable, bien decorado, limpio, con televisión, en fin, mucho más de lo que nosotros habíamos esperado.
Ya instalados, salimos en busca de la casa donde vivió. En el supermercado del frente había un señor canoso, ya tenía unos 80 años. Su nombre era Vicente y preguntándole por antepasados, logró identificar a su padre y dijo, “Claro, Rafico vivió en esta casa donde ahora está mi supermercado, y luego se fue a unas cuadras de aquí donde montó una ferretería y un teatro. ¡Si quieren los llevo! Pendiente de su reacción, me dí cuenta que ya había derramado un par de lágrimas de alegría.
Guateque es un municipio con clima agradable (19º C en promedio) con paisajes hermosos y una gente increíble. Fue casa de Enrique Olaya Herrera, primer presidente liberal, por eso su lugar de residencia permanece intacto y un colegio lleva su nombre. Tiene como atractivos turísticos la Iglesia y el parque central, la casa de Olaya Herrera, el centro educativo La Colina, sus miradores, paseos al río Súnuba en verano, una cueva de murciélagos para aquellos turistas aventureros, el restaurante “El Patio”, la discoteca “La Trampa” y una variedad de ferias y fiestas que vale la pena tener en cuenta además de su oferta artesanal.
Caminar por sus calles es subir y bajar, a veces pareciera estar caminando por algunas calles de Manizales, todo se encuentra cercano y es fácil conseguir garullas y almojábanas a unas cuantas cuadras. Varias de sus casas mantienen el estilo de los siglos XVII y XVIII (fue fundada en 1754) y en el recorrido es difícil ver basura.
Su gente es optimista y como dice la alcaldesa María Elena Roa, “Usted y yo haremos que lo imposible ocurra”. Yo le atribuyo este optimismo a la vegetación que ve uno por todos lados, sobre todo si se quiere pasar de un municipio a otro, al sonido de los pájaros que se pueden oír en un mirador, al agradable clima que permite andar tranquilo en todo momento y a la gente por su amabilidad.
Seguimos caminando y al cabo de unas tres cuadras y algo confundida gritó, ¿Don Vicente, es aquella casa de la esquina? Efectivamente era esa. Luego de pasar 44 años sin estar en aquél lugar, recordó la puerta del teatro, el andén alto, la ferretería y el piso del patio, recordó cuando sacaba la cabeza por las ventanas a ver los invitados de su padre, no lo podía creer y empezó a llorar como una niña pequeña sin saber si lo que sentía era emoción, asombro de ver la casa igualita o nostalgia por tener a sus padres viviendo hace más de 20 años en los Estados Unidos.
Estas son las situaciones inexplicables que llenan de emoción a una persona, no importa si tienes canas o si eres calvo, si tienes nietos o bisnietos, la vida no dejará de sorprenderte nunca.
Recuerda que estás viva o vivo y mientras tanto hay que disfrutar de la vida, de la familia, de los amigos, de las emociones y sorpresas para que podamos seguir creciendo hasta el último día de la vida. Aprovechemos para conocer Colombia, vivimos en un país maravilloso que nos está esperando y está esperando que aquellos que viven en el exterior, nos visiten.
PD. “KIKA” es el apodo de mi mamá.
Buscador:
English Version