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Por: Luisa Milena Morales Marzo del 2009
En muchas ocasiones el Presidente de la República nos ha dicho que el reto más grande que tiene el país es la construcción de confianza. Coincido con esa opinión. Con confianza logramos inversión, logramos atraer compradores para nuestros productos y servicios y logramos que los turistas escojan a Colombia.
Yo me pregunto: si ese es el reto más grande que tenemos, ¿cuál es nuestro plan de acción como país, como nación, como empresarios, como ciudadanos, para lograr superar ese reto? Quiero proponer cuatro ideas específicas para alcanzarlo.
La primera: entendiendo que la confianza se construye poco a poco y se destruye con muchísima facilidad, debemos enseñarle a la juventud cómo construir confianza. En la Fundación Yo Creo en Colombia hemos montado un proyecto que se denomina Arma tu Rosca, en el que enseñamos a jóvenes cómo crear relaciones desde tem-prano de su vida, cómo aprovechar el colegio y la universidad para construir una base sólida de relaciones. Debemos enseñar a los estudiantes universitarios que no se consigue un empleo por el solo hecho de que uno mande hojas de vida; se consigue porque alguien lo conoce a uno. A la juventud también debemos enseñarle el valor de la palabra. Recientemente le decía yo a un grupo de estudiantes, que debemos utilizar nuestra creatividad para encontrar formas de cumplir y no excusas formidables.
Una segunda idea consiste en que hay tres tipos de confianza: la confianza basada en vulnerabilidad, que permite asumir riesgos sabiendo que la otra persona no va a usar en contra mía lo que sabe de mí; el segundo, la confianza basada en la compe-tencia, en la que yo sé que los demás son competentes, que saben lo que dicen y lo que hacen, y que lo que me dicen es cierto; y la tercera es la confianza basada en la confiabilidad: la gente sabe que yo voy a cumplir lo que digo, y si no voy a poder cumplir, avisaré a tiempo. Y si existen esos tres tipos de confianza, ¿cómo construimos cada uno de ellos? ¿Cómo hacemos como líderes para ponernos en posiciones vulne-rables y medir hasta qué punto somos confiables y dignos de confianza?
¿Cómo hacemos para volvernos cada vez más competentes, para manejar menos ese Fenoval de la que tanto habla John Sudarsky: “Fe en información no validada”, y manejar más datos? ¿Cómo hacemos también para cumplir lo que decimos y dejar de lado esa famosa promesa bogotana de “Déjate ver para atenderte”, “Almorcemos, veámonos”?
Una tercera idea sobre el tema de confianza es el sentido de urgencia que debemos tener para construirla ya. Nos hemos acostumbrado a mostrar siempre los mode-los negativos: la Colombia que no funciona, esa Colombia corrupta, ladrona, pobre, ineficiente, sucia, chiquita, inefectiva. Manejamos mucho reduccionismo señalando la característica negativa de algo o de alguien y dejando de lado decenas de características positivas. Colombia es el único país de América Latina que sigue enseñando a hacer planes Dofa. En el resto del continente se utiliza el esquema Foda fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas Parece algo insignificante pero cuando invertimos medio día o media hora en analizar en qué somos débiles y luego procuramos buscar las fortalezas, quedamos con el espíritu debilitado.
El cuarto punto sobre confianza se basa en que la confianza la manifestamos más que nada en nuestras actitudes y con nuestros comportamientos, y en la medida en que haya consistencia entre lo que decimos y lo que hacemos, y lo que creemos y lo que hacemos, lograremos construir confianza. Es importante que los valores que tenemos se vuelvan hábitos, que si hablamos del respeto, por ejemplo, que esto se convierta en un hábito; que si hablamos de la tolerancia, que esto se convierta en un hábito. Muchas veces construimos confianza en una forma extraordinaria, y con un pequeño gesto o una pequeña actitud la destruimos.
Al construir confianza desarrollamos capital social. El capital social son las redes de relaciones, la confianza y reciprocidad que se logra a través de esas redes y el libre intercambio de ideas, información, rela-ciones y poder que fluyen de esa confianza y reciprocidad. Al lograr capital social, construimos nación.
Luisa Milena Morales