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Tengamos un Sueño Colombiano

Por: Comilo Russi Mayo del 2009

 

Sueño con una Colombia feliz, sueño que cada colombiano tenga un motivo de inspiración al despertarse, y que se acueste con la tranquilidad de haber hecho lo suficiente para inspirar a otros. Muchas veces no aprovechamos el inmenso potencial que tienen unos activos ocultos que anidan en nuestras cabezas y corazones. Son intangibles, pero como muchos intangibles, pueden crear, movilizar gente e ideas, transformar conceptos en formas de vida, crear esperanza y claridad, y sobre todo, felicidad. Estos activos ocultos son nuestros sueños y expectativas.

Los sueños son nuestro motor para las acciones, cuando estamos enfocados en lo que queremos, a menudo lo logramos, y en un país virgen como Colombia existe la ventaja de poder ser los primeros en dar el paso. ¿Alguna vez se ha preguntado por qué hay un sólo premio nobel en Colombia? ¿Será por falta de potencial, o de ideas, o de gente o de recursos? Seguramente no. El problema es que la mayoría de colombianos están acostumbrados estrictamente a sobre-vivir envés de emprender en lo que lo apasiona, por esto les hago una primera invitación.


Está cordialmente invitado al matrimonio
de Colombia con una nueva generación
emprendedora.
Traje de construcción colectiva para
caballeros y vestido emprendedor para
las damas. Favor llegar puntualmente con
la cabeza abierta a innovaciones, se
acepta todo tipo de regalos, especial-
mente orientados a la investigación y la
cultura colombiana.
Esté preparado para una fiesta inolvida-
ble en la que podrá quitarse el paradig-
ma de la perfección y poner a andar sus
proyectos.


En mi pasado me encontré muchas veces sin saber qué hacer, no en alguna situación específica, sino en general, no saber a qué dedicarme, porqué querer ser recordado. Gracias a esta repetida frustración tomé la decisión de soñar, de promover mi propio proyecto de vida. Desde ese entonces no he dudado nunca sobre qué es lo que tengo que hacer, y fue así como llegué a uno de mis trascendentales descubrimientos. Des-cubrí que al tener sueños claros y tener siempre nuestros objetivos en mente actuamos justo cuando debemos, no desa-provechamos las oportunidades y logramos lo que queremos.

Luego me puse a pensar, ¿y qué pasaría si este no es solamente mi sueño? ¿Qué pasaría si más de uno quiere lograr lo que yo quiero? Llegué a la conclusión de que no solo se lograrían más rápido mis objetivos, sino que aún más importante, ahora no sólo yo, sino muchos más, seríamos felices. La pacifista estadounidense Cora Weiss sabiamente afirma, “Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad.” Por eso les hago una segunda invitación:

 

Está cordialmente invitado al bautizo del
recién nacido Sueño Colombiano.
Lo invitamos a recibir este fruto de una
nueva generación colombiana y empren-
dimiento con los brazos abiertos a la
imaginación.
Lluvia de sobres, especialmente sobres
en los que haya escrito sus sueños y los
persiga con pasión.
Prepárese después de la ceremonia para
una celebración en honor al renacimiento
de Colombia, esperamos contar con su
asistencia.


Pablo Neruda dice en uno de sus poemas, “Queda prohibido llorar sin aprender, levantarse sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos.” Cada día cuando me levanto uno de mis propósitos y sueños es ser feliz en Colombia, y me gustaría hacer una propuesta con el propósito de lograr este fin. Propongo: tengamos un sueño colectivo, soñemos con una Colombia unida, cultural, capaz, pacífica, educada, soñadora, rica, emprendedora, soñemos con una Colombia feliz.

 

Comilo Russi